Persiste el saqueo en el sitio arqueológico Los Tlalteles tras convenio
Pese al acuerdo firmado en julio entre el INAH y ejidatarios, el expolio de piezas prehispánicas y la destrucción en el sitio arqueológico Los Tlalteles continúan sin control.

El sitio arqueológico Los Tlalteles enfrenta una crisis de conservación ante el saqueo sistemático y la destrucción de estructuras prehispánicas, una problemática que persiste a pesar del convenio de colaboración suscrito el pasado mes de julio entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y los ejidatarios de la zona. Vecinos y colectivos de preservación histórica han reportado que las actividades ilícitas y la remoción de tierra en el polígono protegido se mantienen vigentes, contraviniendo los compromisos establecidos para salvaguardar el patrimonio nacional.
El convenio, diseñado originalmente para fomentar la custodia compartida y el monitoreo constante entre las autoridades federales y los propietarios de los terrenos, no ha logrado frenar las incursiones de personas ajenas a la comunidad que buscan extraer vestigios arqueológicos para su comercialización ilegal. La falta de vigilancia efectiva y la dificultad de acceso a las áreas más remotas del sitio han permitido que el daño al patrimonio se profundice en los meses posteriores a la firma del acuerdo institucional.
Representantes de los grupos de vigilancia ciudadana han señalado que la presencia de maquinaria pesada y la aparición de excavaciones no autorizadas son evidencias constantes en el terreno, lo que pone en riesgo la integridad de las estructuras que aún no han sido excavadas formalmente por los especialistas del INAH. A pesar de los llamados realizados a las autoridades locales, la respuesta ha sido insuficiente para garantizar la protección del perímetro arqueológico ante la presión de los grupos que operan en la clandestinidad.
Desde el sector académico y de conservación se ha propuesto la implementación de un esquema de seguridad reforzado con el apoyo de las autoridades municipales y estatales, con el fin de coordinar patrullajes más frecuentes en las áreas vulnerables. Asimismo, se ha sugerido la necesidad de establecer mesas de trabajo permanentes que involucren a los ejidatarios en una supervisión más rigurosa, garantizando así que el cumplimiento del convenio pase de la firma documental a acciones de campo concretas que aseguren la permanencia de Los Tlalteles para las futuras generaciones.


